Áreas de servicio

Servicios de outsourcing informático y externalización TI

Un socio tecnológico, no un proveedor de horas: diagnosticamos dónde está tu operación, construimos el software que le falta y sostenemos la continuidad del día a día con equipos senior.

Casi todos los que nos llaman piden lo mismo: que alguien se haga cargo de la tecnología sin que eso signifique pagar más ni arriesgar la operación.

Es una petición razonable. Y está mal planteada.

Porque externalizar TI no agrega un costo: quita una pila de costos que la empresa lleva años pagando sin verlos. Planillas, seguros, prestaciones, finiquitos, equipos, renovaciones, oficina. Nadie los suma nunca, porque están repartidos en seis líneas distintas del presupuesto y ninguna se llama «tecnología».

Cuando los sumamos delante del cliente, la conversación cambia. Vino a preguntar por uno y se va con diez.

Qué es la externalización TI

La externalización TI —u outsourcing informático— es delegar en un proveedor externo funciones de tecnología que hoy sostiene personal propio: desarrollo, soporte, infraestructura o el área completa. La empresa accede a perfiles senior sin asumir el costo ni el plazo de contratarlos, y convierte un gasto fijo en una capacidad que se ajusta a la demanda real.

La diferencia con contratar a un tercero para un proyecto puntual es la continuidad: aquí hay un equipo que responde todos los días, con tiempos comprometidos por contrato.

Lo que dejas de pagar

Esta es la parte que nadie calcula antes de la primera reunión. La lista, en orden de lo que más pesa:

Equipos y renovaciones. Notebooks, estaciones, licencias, el ciclo de reemplazo cada tres o cuatro años. En una operación mediana esto llega a 1.500.000 CLP mensuales. Es la línea más grande y la que menos gente asocia al costo de tener TI propio, porque se paga de golpe y se olvida hasta el siguiente ciclo.

Planillas y todo lo que cuelga de ellas. El sueldo es la parte visible. Debajo van seguros, prestaciones legales, y el compromiso de liquidación que se activa el día que la relación termina, y que termina bastante antes de lo que la empresa planificó.

Oficina y recursos. Puesto de trabajo, servicios, el espacio físico que ocupa alguien que podría no estar ocupándolo.

Y la capacidad, que es lo que de verdad importa. Por lo que cuesta un profesional en planilla accedes a dos o tres personas. No porque cobremos menos por cabeza, sino porque un requerimiento no necesita a una persona ocho horas al día: necesita a la persona correcta durante las horas correctas. Cuando el problema es de base de datos entra quien sabe de Oracle; cuando es de infraestructura, otro. Un equipo mira el mismo requerimiento desde varios lados a la vez.

Ese es el punto que más cuesta transmitir, y el que más importa: la objeción real nunca es el precio. Es el miedo a perder capacidad. Y pasa exactamente lo contrario.

Cuánto cuesta

La externalización va desde 350.000 CLP al mes (unos 400 USD) hasta 1.700.000 CLP al mes (unos 2.000 USD).

El rango es amplio porque lo que hay que sostener cambia de una empresa a otra: cuántos equipos y sucursales se cubren, cuántas personas usan los sistemas, qué cobertura horaria se contrata y qué tipo de requerimientos aparecen cada mes.

No publicamos una tarifa cerrada. Fijar un precio sin conocer la operación es adivinar, y un número mal puesto lo termina pagando el cliente: en servicio de menos, o en una factura que no esperaba.

Antes de cotizar hacemos un diagnóstico sin costo. Sirve para poner un número a lo que hoy cuesta sostener la tecnología y separar qué parte de eso se puede convertir en ahorro. Si el resultado no conviene, se sabe antes de firmar y no seis meses después.

Cuándo no conviene

No hay un tamaño mínimo. Hemos partido con empresas pequeñas con un plan ajustado: primero ordenar la tecnología y los sistemas, automatizar después. Para una empresa en crecimiento, entrar al mundo digital suele ser más urgente que optimizar lo que ya funciona.

Lo único que no podemos aportar es la decisión de cambiar algo.

Si la empresa quiere seguir operando exactamente igual que hoy, con los mismos papeles, los mismos procesos y la misma persona que «sabe cómo se hace», cualquier proveedor le va a cobrar por no cambiar nada. En ese caso preferimos decirlo antes de cotizar.

Cómo entramos en tu operación

Antes de proponer nada, escuchamos. No solo al dueño: a cada área, por separado.

Suena obvio y casi nadie lo hace. La mayoría de los proveedores conversa con el gerente o con el encargado de TI, recibe una descripción del proceso, y termina automatizando el proceso que le contaron en vez del que realmente existe. Son cosas distintas más veces de las que uno quisiera.

Dinamo Ingeniería llegó sin nada digital. Empresa en crecimiento, procesos lentos sostenidos con papeleo, un sitio web de baja calidad. Estaban creciendo a pesar de su operación, no gracias a ella.

Nos reunimos con el dueño y después con cada área. Qué hace cada una, qué le duele, dónde se le va el día. Recién ahí digitalizamos: registros de ventas, de gastos, de compras.

Hoy las cotizaciones salen más rápido, buscar información dejó de ser una expedición, los clientes reciben respuesta antes, y la gerencia tiene el dato disponible cuando lo necesita en vez de pedirlo y esperar. Con KPIs que se entienden sin que nadie los explique.

Tiempos de respuesta

Un SLA define cuánto puede demorar la respuesta a un caso según su gravedad. No la solución: el tiempo en que alguien toma el caso y empieza a trabajarlo. La solución depende de qué se rompió.

  • Incidencia crítica, la que deja la operación detenida: respuesta en menos de 1 hora, 24/7, todos los días del año. En la práctica suele estar entre 20 y 40 minutos.
  • Incidencia normal: respuesta en menos de 2 horas dentro del horario contratado.

Publicamos el techo, no el mejor caso. Un SLA sirve para que el cliente pueda verificar cada mes si se cumplió, no para quedar bien en una propuesta.

Con qué trabajamos

.NET, C#, Oracle, SQL Server, PostgreSQL, Azure y Flutter. No es una lista elegida por moda: es lo que hay dentro de las empresas que atendemos, desde minería y energía hasta logística, maestranzas, comercio y servicios. Y es lo que hay que saber tocar sin romper nada un martes a las tres de la tarde, con la planta funcionando.

Dónde operamos

Estamos constituidos en Chile y atendemos empresas en Chile, Perú, Colombia y Argentina. El trabajo es remoto y en la misma zona horaria: no hay doce horas de desfase entre quien reporta el problema y quien lo resuelve. Puedes conocer la trayectoria y las cifras antes de escribirnos.

Servicios permanentes

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